Cumbre: en medio de la tensión, referentes económicos de Alberto y Cristina volvieron a verse las caras

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El encuentro se produjo cerca del mediodía en el Palacio de Hacienda. Tras el durísimo número de inflación de abril, el ministro apuntado por Cristina Kirchner recibió a uno de los principales referentes económicos de la vicepresidenta. La cumbre, tras los desencuentros entre ellos en los últimos meses, se realizó además luego de los fogonazos cruzados desde París y Buenos Aires que volvieron a tener como protagonistas al presidente Alberto Fernández y a la expresidenta.

¿Tregua? La reunión entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, se produjo en momentos en que las segundas líneas del Gobierno -todo lo que no es el estruendoso silencio entre Fernández y Kirchner- buscan descomprimir la tensión en el Frente de Todos. Algo de esa intención se vio en la foto que ayer distribuyó Eduardo de Pedro, ministro del Interior y hombre de La Cámpora, con el economista cercano al premio Nobel, Joseph Stiglitz.

El periodista Santiago Fioriti había anticipado el fin de semana en Clarín el encuentro que se materializó hoy y había informado que el Secretario de Comercio llevaría como propuesta, otra vez, la suba de retenciones de girasol, maíz, y el trigo. Feletti sigue entendiendo que las retenciones son las herramientas más eficaces para desacoplar precios internos de externos en el marco de los impactos de la pandemia, la guerra en Europa del Este y con “India fuera del mercado de trigo”. Cerca de Feletti aseguran que es algo que el secretario de Comercio sigue reclamando internamente. Por ahora, “hacia afuera” hará lo que ordene el Gobierno. ¿Llegó el alineamiento que Guzmán reclamó para el plan del Presidente? En Economía ratificaron que no se habló de retenciones, ni hubo empresarios; fue a solas.

El ministro Martín Guzmán y el secretario Roberto Feletti

El ministro Martín Guzmán y el secretario Roberto Feletti

Tanto en el Palacio de Hacienda como en Comercio Interior afirmaron que se trató de una reunión de gestión. Feletti y Guzmán no se habían visto las caras desde que el secretario de Comercio Interior dejó públicamente una durísima advertencia: “Esto se va a poner feo”. Fue en abril, antes del 6,7% de inflación de marzo, la más elevada en 20 años. Esa alarma pública llegó después de sugerir -en la misma entrevista radial- que al programa del ministro de Economía le faltaba “consistencia” y que el acuerdo con el Fondo ya estaba muerto. La baja de la inflación depende de “la macroeconomía, que es diseñada por el Ministerio de Economía”, dijo entonces Feletti. La suba de abril tuvo la interanual más alta en 30 años. El recrudecimiento de la interna, como repite Guzmán, no ayudó.

El reclamo de retenciones móviles fogoneado por el cristinismo, entre ellos Feletti, había sacado de “la mesa de la inflación” al secretario de Comercio por el ruido político que generaba. Incluso, Guzmán, Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) y Claudio Moroni (Trabajo) habían sido los encargados de sellar un acta con la Unión Industrial Argentina (UIA) para adelantar paritarias y lanzar una canasta de proximidad (en la que trabajaba Feletti). Entonces invitaron también a la mesa de enlace a sumarse. Esta pidió que estuviera el Presidente. A Feletti lo dejaron afuera. Ayer, alguien del equipo económico que no comulga con el exviceministro de Amado Bodou se refirió a la absoluta inviabilidad política para para un aumento de los derechos de exportación. “Si tiene los votos en el Congreso que pida lo que quiera”, retrucó. En la debilidad, el equipo económico prefiere apoyarse -con poco- en la seducción del sector privado.

Feletti seguía interesado en estas horas particularmente en el caso del trigo. Ayer se reunió con las cámaras del sector molinero para pedir explicaciones sobre por qué se levantaron de la mesa en los subsidios cruzados que diseñó para el sector. Hoy tuvo una reunión con productores (fideos, pizza, pan) para coordinar la “puesta en marcha” del fideicomiso que había ideado, la única herramienta lanzada tras el grito de “guerra” (contra la inflación) de Fernández.

Pulseada por la energía

Según cuentan, Kulfas hubiera estado en la mesa de hoy si no fuera por su viaje a Barcelona para un Congreso sobre hidrógeno verde del que regresará el próximo jueves. Sin dólares, la energía está de moda; hoy Guzmán también sumará agenda en ese rubro. Cerca de Kulfas hablan de novedades con Fortescue, la australiana que prometió invertir US$8400 millones en el país. En tándem, Guzmán viene prometiendo flexibilizar el cepo para las energéticas. Tras una recorrida por el conurbano para visitar a una cooperativa de ex presidiarios vinculada a los movimientos sociales, junto al ministro de Desarrollo Social, el “albertista” Juan Zabaleta, Guzmán volverá a dar sus argumentos al cristinismo esta noche en C5N.

En Desarrollo Productivo están tan entusiasmados que ya sueñan con hacer la próxima Asamblea Mundial de Hidrógeno Verde en Bariloche. Sería en marzo 2023. Los radicales no se pierden la ola de la energía, a la que se subió Alberto Fernández en Alemania (intentando vender el Gas Natural Licuado que ese país no pude comprar de Rusia en medio de la guerra). Gerardo Morales también viajó a Barcelona a vender la energía solar de Jujuy. “Cayó muy bien su presentación”, contaron en el Gobierno. “Gerardo es muy peronista. Por eso nos llevamos bien”, aguijonearon.

Kulfas se reunió con Teresa Ribera, la tercera de Pedro Sánchez y ministra de Transición Ecológica. Hablaron de hidrógeno verde, pero también de exploración en Gas Natural Licuado en el país, la oportunidad que Guzmán y el sector privado local lograron articular para atraer dólares a la Argentina. Suman otros dos sectores: minería y agroindustria. Por eso, las retenciones, más allá de la inflación, son un problema político para el Gobierno en tiempos de alta liquidación.

Ribera podría considerarse una aliada. Está casada con un argentino; no cualquiera: el hijo de Enrique Bacigalupo Zapater. Es un catedrático; referente del derecho penal; procurador general del Tesoro por 49 días durante el gobierno de Héctor Cámpora, y el favorito de Alberto Fernández dentro del comité de reforma judicial de la Corte Suprema.

Source: economia

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