La disputa por el Esequibo: escala la tensión entre Guyana y Venezuela antes del referéndum impulsado por Maduro

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CARACAS.– “Hemos sido testigos de la campaña más admirable, más hermosa que jamás se haya visto en Venezuela. La responsabilidad que nos toca hoy es levantar la bandera del Esequibo e iniciar una nueva etapa para la recuperación histórica de la tierra que nos legaron los libertadores”, clamó este viernes Nicolás Maduro durante el cierre de la campaña del referéndum sobre el territorio en disputa con Guyana.

Fue un acto “patriótico” que aumentó la temperatura en la escalada entre los dos países vecinos, pese a que la Corte Internacional de Justicia (CIJ), principal tribunal de Naciones Unidas, quiso apaciguar la tensión con un fallo salomónico que dejara satisfechos a ambos gobiernos. La comunidad internacional asiste con preocupación ante un litigio histórico sin resolver desde la colonia y que amenaza con convertirse en las Malvinas de Maduro.

La primera conclusión judicial es que la CIJ decidió no interferir en el referéndum no vinculante montado por el chavismo, aunque los magistrados mostraron su preocupación ante la quinta pregunta, que apuesta por la creación (y anexión) de la Guyana Esequiba como nuevo estado (región) regido por Caracas.

El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, durante una rueda de prensa sobre Esequibo (Archivo)

Los magistrados han concluido por ello que existe un riesgo “real e inminente de perjuicio irreparable contra Guyana” por la celebración del referéndum del Esequibo. Es el mismo peligro que percibe Brasil, que comparte frontera con ambos, cuyo Ministerio de Defensa ordenó aumentar su presencia militar en la zona. También para los países de la comunidad caribeña, convencidos de que existe una amenaza para la paz en América Latina.

¿Hay razones para tanta preocupación? Los generales de Maduro afilaron su verbo militarista para acompañar los “tambores de guerra”, incluso definieron el actual conflicto como “no armado, de momento”. Movieron tropas para construir una pista de aterrizaje y protagonizaron exhibiciones populistas en una campaña millonaria para aumentar el fervor patriótico de un país harto de la revolución.

Al otro lado de la frontera, Guyana estrechó sus lazos con Estados Unidos y reconoció que se plantea la construcción de bases militares.

El gobierno de Georgetown aplaudió que la CIJ haya ordenado a Caracas que se abstenga de “tomar cualquier medida que modifique” la situación actual. “Venezuela tiene prohibido invadir territorio de Guyana independientemente del resultado del referéndum. Supone una alteración al statu quo actual”, reaccionó Irfaan Ali, presidente guyanés, a quien también la CIJ ha ordenado que detenga la escalada diplomática.

Qué es el Esequibo

El Esequibo es un territorio en disputa desde tiempos de la colonia, una zona selvática, “monte y culebra” como dicen en la frontera, hasta que la petrolera estadounidense ExxonMobil empezó las prospecciones y hallazgos en su zona marítima. Guyana, uno de los países más pobres de América del Sur, protagoniza hoy un milagro económico que lo puede convertir en unos años en la Dubái de la región.

Con la producción al ritmo de hoy y con las reservas calculadas de petróleo en torno a los 11.000 millones de barriles de oro negro, Guyana puede adelantar a Venezuela en los próximos años y superar el millón de barriles al día, cuando el país criollo se mueve entre 700.000 y 800.000 diarios.

El territorio del Esequibo es una zona rica en reservas naturales y ocupa dos tercios del actual territorio guyanés

“Estamos muy complacidos, Guyana fue por lana y salió trasquilada. Triunfó la verdad de Venezuela”, interpretó la vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez, pese a que su gobierno desconoce la jurisdicción de esta corte internacional.

El Estado venezolano paga hoy la factura de dos décadas de chavismo, durante las cuales Caracas olvidó su reclamo por sus intereses geoestratégicos: contar con el apoyo político de los países caribeños en la ONU y en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y satisfacer a Fidel Castro, aliado histórico de Guyana y padrino político de Hugo Chávez.

El veredicto, al margen de lo coyuntural, contempla que Guyana mantenga el control y la administración de la zona en discordia, pese a que Venezuela asegura que es un ocupante de facto. “Guyana logró proyectar a Venezuela como un agresor, cuando la titularidad nos favorece”, señaló el analista Leonardo Vera.

Georgetown no solo cuenta con el apoyo decidido de los países caribeños y de Estados Unidos, también suma al Commonwealth, encabezado por Gran Bretaña, y a la OEA. La apuesta de la comunidad internacional es que el diferendo lo resuelva el año que viene la CIJ con un fallo definitivo. La estrategia chavista de desconocer al tribunal de la ONU se enfrenta, de esta forma, a la postura de la mayoría de los países.

El presidente de Guayana, Mohamed Irfaan Ali, durante una conferencia internacional (Archivo)

La gran cuestión es qué pasará el lunes, más allá de las bravatas guerreristas del chavismo. “Es poco probable que Maduro intensifique la escalada militar, dada la complicada logística territorial [la frontera es una densa selva], los limitados recursos y las implicaciones económicas. La escalada venezolana pondría en peligro el apoyo regional y la legitimidad justo cuando Maduro la está recuperando”, vaticinó la consultora Eurasia Group.

Sin embargo, Maduro se guarda varias cartas en su baraja, incluida la imposición de un estado de emergencia nacional que dé al traste con las elecciones. “Además usará su aparato de justicia para continuar la persecución política por supuesta traición a la patria”, advirtió el exministro chavista Hebert García Plaza.

Source: la nacion

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