Rescatan los collages de Kenneth Kemble, a casi un cuarto de siglo de su muerte

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Se tiraba en el piso, con un gin tonic, en el living de la casa de Martínez donde había crecido. Y al ritmo del jazz que tanto amaba, se dedicaba a crear composiciones con papeles de colores. “No recuerdo verlo con pincel, de lo único que me acuerdo es de escuchar la abrochadora”, dice a LA NACION Julieta Kemble sobre su padre, Kenneth, antes de exhibir hoy esos collages en la galería MCMC. Y no se mostrarán solos, sino con junto a las versiones en acrílico de estos “paisajes imaginarios” presentadas en 1974 en la sede porteña de la legendaria galería Bonino.

“Empezaba trabajando siempre a partir de los collages. Pero no son bocetos, sino obras en sí mismas”, opina Julieta. Y una visita a la exposición lo confirma: casi no parece haber diferencias entre las de menor y mayor formato, luego de que muchos de estos trabajos en papel fueran rescatados por primera vez de las carpetas en que quedaron guardados, y de que la restauradora Cecilia Oviedo Bustos se ocupara entre otras cosas de retirar prolijamente los ganchitos oxidados.

Las pinturas se exhiben junto a los collages que las inspiraron

Las pinturas se exhiben junto a los collages que las inspiraron (Gerardo Viercovich/)

Lo típico de Kemble es el informalismo y los rombos. Estas obras son menos conocidas, pero muy contemporáneas”, destaca sobre una producción que tiene medio siglo María Calcaterra, directora de la galería que vendió en arteba una pintura de De la Vega por más de un millón de dólares y que el año pasado dedicó otra muestra al gran amor de Kemble: Silvia Torras. La actual se exhibe acompañada por el texto que el propio artista, también crítico de arte del Buenos Aires Herald, escribió para el primer catálogo.

“Las clasificaciones sirven para los recopiladores, los teóricos y determinado público, que necesitan ubicar las diversas formas de arte dentro de compartimientos estancos para aclarar sus propias ideas o sustentar sus teorías –decía entonces, en otra demostración de que fue un pionero-. La realidad, afortunadamente, es mucho más rica, más ambigua y más estimulante”.

Famoso por su participación en la histórica muestra Arte Destructivo, de 1961, Kemble demostró tener múltiples facetas

Famoso por su participación en la histórica muestra Arte Destructivo, de 1961, Kemble demostró tener múltiples facetas (Gentileza Julieta /)

Consideraba allí “una nimiedad” la diferencia entre la figuración y el arte “llamado abstracto”. “Yo, que desde hace veinte años he sido considerado un pintor no figurativo, porque gracias quizás a mi afición por la música siempre me he regodeado con las relaciones formales en cualquier expresión artística, me encuentro ahora pintando paisajes –escribió-. O por lo menos pinturas que, por un proceso asociativo normal en una cultura que utiliza determinados códigos comunes a todos, podrían denotar referencias a una naturaleza real o imaginada”.

Los títulos merecen una mención aparte, por la poesía que aportan. La sonrisa de los del cielo (1975), Maqueta para un monumento en la Luna (1971) y Paisaje reservado para turistas de medios limitados (1972) son apenas tres ejemplos de su imaginación sin límites.

Las pinturas que se exhibieron en 1974 en Bonino, junto a los collages que las inspiraron, integran ahora una muestra en MCMC

Las pinturas que se exhibieron en 1974 en Bonino, junto a los collages que las inspiraron, integran ahora una muestra en MCMC (Gerardo Viercovich/)

Famoso por su participación en la histórica muestra Arte Destructivo, de 1961, Kemble demostró tener múltiples facetas. Entre ellas la que lo llevó a crear la Gran pintura negra (1960) de la colección del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, exhibida junto a obras de Roy Lichtenstein y Robert Rauschenberg en Historia de dos mundos, la megamuestra que vinculó en 2018 el acervo de esa institución con el del Museo de Arte Moderno de Fráncfort (MMK).

Eso mismo confirman sus colegas en las entrevistas que Julieta está haciendo para un documental sobre su padre, mientras aguarda que se cumpla alguna vez el deseo de que el Museo Nacional de Bellas Artes le dedique una muestra.

Source: economia

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