Tomás Cubelli, el medio scrum de los Pumas, posa con su familia y nos habla de su nueva vida en Miami

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Siempre está dispuesto a afrontar nuevos desafíos y por eso inició, sin miedos y con un entusiasmo contagioso, una nueva etapa que marca un antes y un después en su carrera deportiva, aunque también en su vida personal. Tomás Cubelli (34), el experimentado medio scrum de los Pumas que llegó a las semifinales del Mundial de Rugby Francia 2023, el año pasado decidió mudarse a Florida, Estados Unidos, y asumir como capitán de un equipo recién nacido, los Miami Sharks, el team fundado por los argentinos Marcos Galperín (el fundador y director ejecutivo de Mercado Libre) y el empresario Alejandro Macfarlane para competir en la Major League Rugby, la principal liga de rugby profesional de 65 América del Norte. De hecho, Cubelli fue el primero de los integrantes del equipo de Miami Sharks en firmar su incorporación. En la aventura lo acompañan sus incondicionales, su mujer Francisca “Pancha” Camardon (30) –psicóloga; está haciendo un máster en Health Coaching– y el hijo de los dos, Baltazar (2). Pancha está acostumbrada a los cambios porque acompaña a Tomás desde sus comienzos con la ovalada en el Belgrano Athletic –el club de sus amores y donde también jugaron su papá Alejandro (un ex Puma) y su hermano Francisco–, en su paso por el equipo de Jaguares y en sus dos aventuras de ultramar: en Australia y en Francia, la más reciente, cuando jugó en Biarritz.

–¿Por qué cruzaste el Atlántico para mudarte a Miami?

–Miami se presentó como un buen lugar para poder estar más cerca de los afectos, ser parte de un proyecto novedoso y pensar en el futuro. Es el momento de estar más en familia… y, quizá, de agrandarla. Fui todo un adelantado, ¡ni Messi había firmado todavía para jugar acá! Pero la verdad es que desde que hablé con los inversores siempre me copó el proyecto de Miami Sharks. Yo seguía la liga de Estados Unidos desde hacía unos años, y contemplé que, además de estar un poco más cerquita de Argentina, sumarme a esta franquicia que empezaba de cero era una excelente posibilidad para mí. Es un desafío muy interesante ver cómo se puede ir metiendo el rugby en un país que tiene una tradición tan fuerte con el fútbol americano, que es otro deporte de contacto. No venimos a combatirlo, sino a aprovecharlo porque el fútbol americano es muy fuerte. El rugby está haciendo un camino desde bastante más abajo y, aunque el recorrido va a ser largo, vamos bien.

Un paseo por la playa junto a Pancha, su mujer, y Baltazar, su hijo de 2 años. Son los incondicionales que lo acompañan en su nueva aventura en Miami.

–¿Cómo es la hinchada?

–La de los Miami Sharks es una especie de barra brava porque acá hay muchos argentinos. La mayoría de los que participaron en la fundación de la Major League Rugby son argentinos y hay muchos chicos descendientes de argentinos que juegan en infantiles y juveniles. Me hacen acordar un poco a los partidos de rugby de la primera de Argentina donde viene la banda de los chicos a hacer la hinchada.

–¿Cómo es tu rutina?

–Mi rutina arranca tempranito porque Balta empieza al alba. Me quedo jugando con él hasta que se va al jardín y yo me voy a entrenar hasta las tres de la tarde. Después hago alguna actividad extra de recuperación, porque ya el “señor” está un poco más grande [risas] y la necesita. A la tarde hacemos planes en familia o aprovechamos la playa cuando hay días libres que no hay competencia.

–Hablaste de Messi, que vino a revolucionar el fútbol, y lo mismo pasa con vos en el rugby. ¿Te lo cruzaste?

–Entrenamos en el predio del Inter de Miami, pero todavía no me lo crucé porque a propósito tenemos horarios completamente diferentes. ¡Pero ya lo fui a ver jugar un par de veces! Sus hijos juegan en nuestra cancha y él prometió venir a vernos un día. Los chicos de él son bastante fanáticos de los Sharks y son de nuestra hinchada. Todavía no los pudimos convertir en rugbiers porque sé que juegan bastante bien al fútbol. ¿Quién te dice que por ahí no tenemos un Messi Puma?

–¿Y ustedes cómo se adaptaron a Miami?

–La adaptación fue mucho más fácil que en Australia o Francia, no sólo por el idioma, sino también porque en el equipo hay bastantes uruguayos, argentinos y chilenos, y eso ayuda. El mate está bastante incorporado al equipo, ¡especialmente por los uruguayos! La idea fue estar en un lugar más amigable donde se pudiera viajar más fácilmente durante la temporada. Mi mujer siempre me banca en todos los lugares adonde voy, ¡y ahora Balta también! Estuvo con nosotros recorriendo toda la Argentina con los partidos de los Pumas y en Francia durante el Mundial. Somos una familia rugbier todoterreno.

–Con Francisca hace siete años que están juntos. ¿Cómo se conocieron?

–Con Pancha nos conocimos de chicos en el club. Ella jugaba al hockey. Después, durante mucho tiempo, no la vi porque me fui a jugar a Australia. Pero en una de las vueltas a Argentina la volví a ver y nos empezamos a hablar a la distancia. Cuando volví para empezar a jugar en Jaguares la relación se volvió más seria y se intensificó cuando me lesioné fuerte el cuello en 2017 y tuve que quedarme bas – tante en Argentina para recuperarme.

Un retrato de Baltazar, que es pura ternura. Una mirada de amor y complicidad que lo dice todo. Tomás y Pancha se conocieron en el club Belgrano Athletic, donde él jugaba al rugby y ella, al hockey.

–¿Cómo ves tu futuro? ¿Hay un plan para el día después de colgar la camiseta?

–La vida como jugador se va acortando, así que disfruto de cada entrenamiento y de la vida de equipo y de los partidos. Es – toy comprometido desde el minuto cero con los Sharks, así que espero poder seguir aportando, en la cancha o de otra forma. Y también me dedicaría al marketing, que es lo que estudié. Además, tengo varios emprendimientos. Con mis hermanos Francisco y Milagros produ – cimos miel Montecitos y también tengo cafés de especialidad: Benito Santos Café en Tucumán con Nico y Benja Sánchez, y Tres Cafés, en el barrio de Colegiales, en Buenos Aires.

Cubelli en un entrenamiento de Miami Sharks. Fue el primer integrante del equipo en firmar la incorporación, en 2023. El coach José Pellicera, Marcos Galperín, el ex Puma Agustín Pichot, Cubelli y Alejandro Macfarlane. El team jugó su primer partido este año y en marzo goleó por 50-21 al Anthem RC.

–¿Después del Mundial de Francia pensaste en dejar la camiseta de los Pumas?

–Todavía no decidí irme de los Pumas, pero sí fui (y soy) consciente de que el de Francia fue mi último Mundial. Así que jugarlo fue muy especial y desde el comienzo me había propuesto disfrutarlo mucho. El equipo, los partidos y sobre todo los compañeros hicieron de ese Mundial algo que voy a recordar toda mi vida. Si siento la energía, y si los que están al frente del equipo piensan que puedo aportar algo, voy a estar porque nuestro seleccionado es el mejor lugar del mundo para estar y la de los Pumas es la camiseta que más me gusta vestir. Y, si no se da, seré el hincha número uno, como lo fui desde que me enamoré de la ovalada.

Source: la nacion

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